Primeramente paramos a comer a la orilla de un lago, que resultó muy relajante.
Seguimos camino a Salzburgo y nos dimos una breve vuelta por la ciudad, lo justo para que nos quedaran ganas de volver a visitarla.
Camino de vuelta, paramos a cenar en un restaurante a la orilla de otro lago.
La excursión fue breve, pero intensa.
| De Salzburgo |

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